XURY
– EN BUSCA DEL VESTIDO
Xury
– Aló, si buenas para pedir un taxi, aja, si aquí al pie del taller de
Chancleta, ¿Qué dónde queda eso?, hay pues aquí enseguida, si señor ese taller
que cerraron apenas hace unos 20 años, aja, si, que el N° 20 viene, bueno yo lo
espero, gracias.
Ashhh
amiga que mal servicio el de esos taxis, ni siquiera saben dónde es que tienen
que recogerla a una.
Calista
– Pero al final te entendió, y ya se vino uno por ti.
Taxi
– Pipipi, pipipi…
Xury
– Pues sí, tienes razón, y chaito pues que ya llego el taxi.
Calista
– Y fue más rápido de lo pensado.
Xury
– Mejor nos vemos luego Calista querida, que Panguana me espera, mua, mua.
Calista
– Chao, mua, mua.
- Al
Rato, ya en la casa de Panguana -
Xury
– Ding, dong, ding dong.
Chifa
– A ver a la orden.
Xury
– Si buenas Chifa, ¿esta Panguana?, por favor.
Chifa
– Si señorita, ¿de parte de quién?
Xury
– ¡¿Cómo?!
Chifa
- ¿Qué quien la necesita?
Xury
– Hay Chifa de por dios, ponete seria, soy yo, Xury.
Chifa
- ¿Quién?
Xury
– Yo, Xury Milena, la amiga de toda la vida del colegio de Panguana, decime
pues ¿estas drogada otra vez? O ¿es que el sapo de Robinson te volvió a echar
leche en los ojos?, o ¿es que no te acordas de mí?, después de 10 años de estar
viniendo por acá.
Chifa
– Umm nada de eso señorita, es que una no sabe, además la patrona me ordeno
esta mañana rectificar bien a toda persona que quiera entrar aquí, que disque
porque hay que andar prevenidas, que porque esto, y que porque aquello, y lo
otro también.
Xury
– He pero que descaro, si vengo a dormir como cuatro noches por semana en esta
casa, casi ni salgo de aquí, y vos me salís con estas pendejadas a mí, solo
falta que me obligues a la revisión de cavidades, y completas el paquete.
Chifa
– Bueno, si usted insiste siga pues entonces y la reviso, pero eso si le digo
que la señorita Panguana me dejo dicho que si alguien venia que dijera que no
está, porque se está depilando, porque la tenía muy peluda.
Xury
– ¿Qué?
Chifa
– Si, que tenía muy peluda la pantorrilla pa’ la fiesta de esta noche, y pues
como se va de levante, pues quiere estar bien mamí chula, toda refurin funfly,
y si viera el vestido tan divino que don Ismael le trajo de por allá de
Pereira, cuando estuvo de visita donde las primas de él, si lo viera, si lo
viera.
Xury
– ¿Cómo así?, la muy mugrosa, no me había dicho nada a mí.
Chifa
– Pues porque es una sorpresa que le tienen a ella guardada.
Xury
– ¿Cómo? ¿Es que Pangu no sabe?
Chifa
– Pues claro que la señorita sabe, pero esa se hace la pendeja ahora que llegue
don Ismael a dárselo por detrás, como acostumbra, para sorprenderla cuando ella
está por ahí toda desprevenida, y tenga, tome, le dice, y se lo da, y ella se
pone así toda emocionada con cara de contenta, y le da un pico.
Xury
– Hay que rico ojala a mí también me dieran así, a cada rato, regalitos.
Chifa
– Suertuda que es la hijuemadre.
Xury
– Oíste Chifa, y vos que sos bien chismosa.
Chifa
- ¡Chismosa, yo!, oíste respeta pues, respeta.
Xury
– Bueno perdóname, pero vos que conoces toda la información de esta casa,
decime ¿Qué sabes del vestido que Pangu dijo que me iba a hacer el favor de
prestarme para la fiesta de esta noche?
Chifa
– Pues la señorita dijo que como sumerce es bien culi pronta, le va a prestar
el vestido azul straple, que a usted tanto le gusto el otro día que se estaban
midiendo ropa, ese que es más cortico que una minifalda, que para que se le
faciliten las cosas al momento de poner lo necesario para huir, en caso de que
la cojan como la vez pasada, cuando estaba puchando con el Robinson, chupando
trompa, en ese maniculiteteo tan bravo que más parecía era un examen del
corazón, y que por poquito le cuesta a usted la expulsión del colegio, por no
haber querido dejar que el director la invitara a bailar carrapicho, para ayudarle
a arreglar el impase.
Xury
– Hay sí, ya me acuerdo, y ese día casi que no encuentro a Pangu que estaba más
perdida por allá rastrojeando; es más lo último que me dijo fue llámame, y yo
le dije, yo también.
Chifa
– Ah ya, y ¿la llamo?, porque eso fue el fin de semana pasado, y desde entonces
usted no había vuelto por aquí.
Xury
– Si claro, por eso vine por el vestido, así que por fa vaya a ver si Pangu ya
acabo de arrancarse los pelos de la chimba de patas que tiene, a ver si puedo
irme a mandar a cepillar.
Chifa
- ¿Qué? ¿el cabello?
Xury
– ¡No!, se dice es el pelo, no seas guaricha, mal hablada, o es que tengo cara
de yegua.
Chifa
– Pues con lo que le gusta cabalgar, no sé, y si usted lo dice, yo no digo
nada.
Xury
– Ashhh Chifa, usted si no cambia, ni de calzones.
Chifa
- ¿Para qué?
Xury
– Bueno mejor dejemos así, y vaya que yo la espero en la cocina mientras me
mecateo alguito, a ver que encuentro, porque tengo un hambre que parecen dos.
- 10
minutos después, en la cocina de la misma casa de Panguana -
Chifa
- Señorita, mire que aquí le manda la
señorita Panguana el vestido, y que ella no la puede atender, porque el joven
Robinson se le vino de sorpresa antes que usted llegara, y le derramo la cera,
y allá están los dos en cuatro todos untados, tratando de recoger todo eso.
Xury
– Hay ¿cómo así, Robinson está aquí?, y ¿Por qué no me lo habías dicho Chifa?
Chifa
– Porque sumerce no me lo había preguntado, o es que usted cree que yo voy a
andar diciéndole todo lo que pasa aquí, así porque así, usted sabe que yo soy
muy reservada.
Xury
– Jummm, bueno decile a Pangu que muchas gracias por el vestido, y que por la
noche nos vemos, y a vos gracias por todo Chifa, y este dulce de papayuela que
me acabo de empacar te quedo delicioso.
Chifa
– De nada señorita, y que se la gocen esta noche, junto a la señorita Panguana,
y sus amigos.
Xury
– Hay gracias, y decile a Robinson en secreto que Mateo me va a recoger esta
noche, pero que en cualquier descuidito que este pilas, que él ya sabe cómo es
la vuelta, y adiosito que me cogió la tarde.
Chifa
– Por supuesto señorita, yo le doy el recao al joven, y que le vaya bien.
Fin
Pd1.
Porque donde comen dos, comen tres, y hasta cuatro, cinco y seis, si se
descuidan.
Pd2.
Y a Panguana le quedo muy chusco el vestido nuevo que le dieron, y todo el
mundo le pregunto que ¿donde la habían depilado así de bien?, porque esto y
aquello, y pirum pun pun pan…
Pd3.
Y a Xury el vestido prestado le quedo como anillo al dedo, mejor dicho ni
mandado a hacer, no, no, no, si la hubieran visto, lo mami rica que quedo, e
ave María, ¡que es todo eso!
Pd4.
Porque el que da recibe, y a Panguana ¡siempre le dan!
Att.
J.R.C.S.
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