miércoles, 16 de mayo de 2012
POR CASUALIDA
POR CASUALIDA
Marisa – Hay señor Jebus, pero si es Mochilda, Mochi, Mochi querida, tiempo sin verte.
Mochi – Hay hola Marisa, Marisabela preciosa, ¡que rico verte!
Marisa – Pero decime perdida, ¿Dónde has estado? ¿Qué has hecho?
Mochi – Pues trabajando juiciosa, como siempre.
Marisa – Y ¿dónde? Si se puede saber.
Mochi – Donde Lucho.
Marisa – ¿Cómo así?, ¿Todavía laboras donde Lucho Portuano?
Mochi – Sí querida, vos sabes que si la tratan a una bien, y son cumplidos al momento de darle a uno, las prestaciones, porque ha de una pagarles mal siendo desagradecida yéndose así no más.
Marisa – Pues sí, tienes toda la razón, además vos podes ser lo que sea, mala empleada, grosera, mugre, atravesada, solapada y jicata, pero mal agradecida, eso si no, ¡nunca, nunca!
Mochi – Hay vos sí, no desaprovechas ni media, para echarle a uno el agua sucia en la cara, solo te falto trapear el piso con migo, y mandarme a hacer gárgaras con esa agua.
Marisa – Jummm, vos si sos exagerada, yo solo decía, por decir, pero al que le caiga el guante que se lo chante, y mejor cambiemos de tema, y contáme ¿Cómo esta Margarita del Zocorro?
Mochi – ¿No sabes?,
Marisa – ¿Qué?, ¡contáme!
Mochi – Pues que ella falleció hace uuuuuuu, como unos seis meses, sino es que es más, porque no recuerdo bien la fecha.
Marisa – ¡No!, ¿qué va a ser?, no lo puedo creer, y tan llena de vida que estaba; y ¿yo como no me entere?, para haberme ido a bailar sobre la tumba de esa bandida quita maridos, que se fue con Josefino.
Mochi – Uyyy, pero eso hace ya como 10 años y 9 meses de eso, y vos nada que superas esa pendejada, ni que no te hubieras vuelto a casar como a los 15 días que paso eso, espabílate pues, espabílate.
Marisa – Pues por andar des-espabilada por esos días fue que no me di cuenta de las tretas y artimañas de esa fulana mañosa, y si no es porque un día se me olvidaron unos papeles, y me tuve que devolver por ellos a la casa, todavía seria la hora que no me hubiera enterado que a Josefo le gustaba el pollo asado, y que se lo comía en mi cama, con otra, y lo peor no me invitaban. (Dijo Marisa con un profundo suspiro, y negando con la cabeza).
Mochi – Ha vos estas es pero ardida que no te invitaran, y que la Margarita, le sacara el jugo a tu ex de la nevera, y que cuando vos llegabas del trabajo el pobre estaba tan mamao de dar le lo mejor de él a la otra, que a vos no te daba ya ni la hora, pero en ultimas vos saliste ganando, porque te quitaste ese sute de encima, y sino no te hubieras conocido al Jair, ¡papi rico!
Marisa – Cálmate pues ganosa, o ¿vos también quieres venir a quitarme el marido?
Mochi – He pero solo decía, además con los que tengo por ahora me sobra y me vasta.
Marisa – ¿Cómo así?, es que ¿Cuántos tienes pues?, o mejor dicho ¿con cuántos es que andas?
Mochi – Por ahora solo siete.
Marisa – ¡Siete!, señor bendito, vos tienes es pero uno para cada día de la semana.
Mochi – Así es, más rico querida.
Marisa – Mis respetos, vos debes tener muy buena…
Espalda, y si por mi fuera, hasta un premio así como los que dan por televisión te daría, como ese del globo de oro, aunque en tu caso sería algo así como la chimba de oro; por lo suertuda, no.
Mochi – Ashhh, plácemen tus cumplidos querida, y si no es porque eres mi amiga, cualquiera diría que te corroe la envidia.
Marisa – ¿Envidia, yo?, ¡Ay virgen santísima!, gracias a dios que nunca he sufrido de ese mal, dios nos libre, y ¿sabes qué?, te tengo que dejar, porque deje unos frijoles en la lumbre, y no sea que se me quemen, o se explote esa berraca pitadora, y ahí si dios mío, quedo es pero hecha, y chao, chao querida.
Mochi – Hay apúrate entonces, y gusto en verte, y cuando quieras arrima por la casa, y te invito a comer kumis con cuca de la que yo hago, así que cuídate mucho, saludos a Jair, y chaito pues.
Marisa – ¡Ay que rico!, por allá iré, vos sabes que me fascina tu cuca, no tiene comparación, nadie la hace tan buena como vos, y si es con kumis, mejor.
FIN
Pd1. – Hay como es de rica la cuca, y con kumis, ¡yum, yum!
Pd2. – A ver, ¿Quién no quedo antojado?, digan pues.
Pd3. – ¿Si alguien sabe cuál es la moraleja de esta historia?, sería bueno que me la hicieran saber, y gracias de antemano. Jijiji
Pd4. – Como ocho días después, Marisa y Mochi se volvieron a encontrar, y se comieron las cucas juntas, con kumis, como habíamos dicho, porque lo prometido hay que tratar de cumplirlo, or something like this.
Pd5. – Y como dice el dicho, al pan, pan, y al vino, vino; y ¿a la cuca?, pues el kumis, ¿Qué más creen que iba a ser?
Pd6. – Y Suerte, es que les digo, jejeje
Att.
J.R.C.S.
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