EL
MARRANO QUE NO JARTABA AGUAMASA
Un
día como todos, nació el pedazo ese de carne de hediondo hedor, y rosáceo
color, aquel animal fue bautizado Lechona, pero al muy muérgano no le gustaba
jartar sino verduras y frutas, algo bastante raro, ya que sus hermanos se
tragaban todo lo que se les atravesaba, entre más grasiento y cochino estuviese
mejor.
Bueno
ese no es el caso, sino que un día al iguazo de su dueño le entro en gana
empezar a matar a sus marranos, para jartarcelos en fechas especiales o
importantes (cualquier domingo). Así empezó la carnicería de los marranos, uno
a uno fue degollándolos con su filudo machete o el chuchillo carnicero de su
esposa, pasados dos meses solo quedaba Lechona; solo y triste, ya no comía,
pero sus dueños tenían hambre, mejor dicho ganas de jartar marrano, bien
grasiento como les gustaba, así que empezaron a ver cómo le embutían comida,
pero todo fue en vano, pero no sé qué sucedió, pero el corazón se les ablando,
junto con sus antojos, y tomaron a Lechona como una mascota, para compensar la
falta de hijos, al cabo de un mes Lechona era como un gato para la pareja,
aunque sucedió lo inesperado o lo esperado para la pareja, la ama estaba
preñada, Lechona se alegró, pero la felicidad no le duraría, porque apenas nació
el muérgano, para su bautizo, tenga que le dieron papaya al marrano gato, y a
la ama le dio por inventarse un nuevo plato, así que manos a la obra dijo, lo
cocino y le embutió su propia carne revuelta con arroz, alberjas y ustedes
saben el resto, aunque no sabía que nombre ponerle, así fue que tomo el propio
nombre del animal, para ponérselo al plato, entonces ya saben cómo se inventó
tan rico manjar, ahora apetecido llamado LECHONA.
FIN
ATT.
JRCS - 1999
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