jueves, 7 de junio de 2012

MeHadas


 MeHadas 


RESTAUQUIO – Proba esto.
PASIOMIRO – ¿Qué es?
RESTAUQUIO – Biscocho e requesón.
PASIOMIRO – A ver ummm, ummm, ¿pero que es esta mierda?, este biscocho esta es pero rancio,  todo jecho.
RESTAUQUIO – Jumm, ni que nunca hubieras probado un requesón.
PASIOMIRO – E ave María vos si sos, ¿no?
RESTAUQUIO – Um, pero vos queres es pero todo así pulpito, suave y riquito, o ¿es que no te gusta el saborcito así saladito?
PASIOMIRO – Pues depende.
RESTAUQUIO – ¿De qué depende?
PASIOMIRO – Ah pues de varios factores, del hambre, si esta uno bien hambriao, de las ganas, y así.
RESTAUQUIO – Ah o sea que tienes es que estar ganoso, ¿para qué te guste?
PASIOMIRO – ¡Pues si!, es que sin ganas no aguanta.
RESTAUQUIO – Umm ya, entonces te cogí, sin ganas.
PASIOMIRO – Mejor no lo podrías haber dicho, ni adivino que fueras, pero contame pues eso que querías contarme.
RESTAUQUIO – ¿Qué?
PASIOMIRO – Eso que me dijiste que me querías contar la otra mañana cuando estábamos lavando unos apósitos en el rio, eso que te paso por allá el otro día cuando ibas camino a la casa de doña Fulana, la que te paga porque le calibres las tapas de las ollas pitadoras.
RESTAUQUIO – ¡Ah ya!, pues figúrate que el otro día, como ya sabes, iba de camino a hacerle la vuelta a doña Fulana, y me agarraron unas ganas de miar ni las más berracas, entonces me baje de la moto, porque eso por allá es pura carretera destapada, y me dirigí hacia el rastrojo más cercano, y ya estaba yo en lo mío ahí meando lo más tan bueno y sabroso, cuando oí unas voces, mire para todos lados, y no vi a nadie, entonces seguí meando, porque la verda era una miada tan berraca, que ya me sabia era pero a champaña, y pues más me demore en volver a lo mio, que las voces en reaparecer, y fue cuando dirigí la mirada hacia el suelo, y ahí estaban parce, un par de bichos pequeñitos, haga de cuenta como muñequitos de paquete de chitos, y pues a mí me dio como impresión, pero la meada era tanta que no podía pararla, así que me quede ahí, y pues me puse a ponerles cuidado a esas cositas, a detallarlas bien, y pues hasta eran lo mas de cucas, y la una le decía a la otra:  
EUFRONIA – Oye Penchu, mira ese chorro de agua tan raro, todo amarillo, ¿Qué será?  
PENCHU – Haber, haber, déjame la pruebo, ummm, sabe cómo saladito, hay está más rica, como que voy a hacerme unas gárgaras, para aclararme la voz.
EUFRONIA – Y esta calientica.
PENCHU – Metámonos pues a este chorro que se ve tan bueno.
EUFRONIA – ¡Hagámosle!
PENCHU – Huy pero sí que esta bueno esto, wiiiii
EUFRONIA – Me late que como que es agua medicinal.
PENCHU – ¿Por qué?
EUFRONIA – Mira, me curo el pie de atleta que tenía.
PENCHU – ¿De verda?
EUFRONIA – ¡Hay que rico!, y mira como estamos de rejuvenecidas, solo con una remojadita, yo voy es pero a recoger un poquito para llevarle a mi hermana, a ver si se la echa en la cara, para que se le quiten las arrugas.
PENCHU – Hay si para esas patas de gallina que tiene, aunque con ese marido que ella tiene, una no sabe, además ese lo que tiene es como mala mano, no ves como la tiene toda chupada.
EUFRONIA – Hay es que solo a ella se le ocurrió casarse con ese murciélago.
PENCHU – Hay Eufro mira el chorro se está como mermando. 
EUFRONIA – ¡No puede ser!
PENCHU – Mejor apúrate y ayúdame a empacar en estas botellitas que tengo aquí lo que más puedas de esta agüita.
EUFRONIA – ¡ay marica, se secó este chorro!
PENCHU – Y tan bueno que era, lastima no habérnoslo encontrado antes.
EUFRONIA – No pues si así hubiera sido, estaríamos hechas con esta fuente de la eterna juventu, si nada más mira como quedamos de regias, así todas mamis chulas.
PENCHU – Huy sí que quedamos de la refurin fun fly, mejor dicho bocao e’ Rey, ahora si el Freibum va a ver lo que es bueno cuando todos me hagan es pero fila para darme la hora, mejor dicho los voy es que a tener que espantar como moscas.
EUFRONIA – Si que chupe por calabaza, pa’ que vea de lo que se perdió también el Troxy, ahora todos van a ver quiénes son las más hembras del bosque, ¡hijuemadre!
PENCHU – Hay marica, mejor apurémonos que nos cogió la noche, y todavía estamos lejos.
EUFRONIA – Hay si vámonos, vámonos Penchu, que estoy que lo doy por un calao del cansancio.
PENCHU – Es que este oficio de recoger especies, es muy berraco, pero ahora como quedamos así todas reencauchadas, creo que facilito vamos es pero a lograr una buena promoción, porque yo misma me encargo de hablar con el jefe.
EUFRONIA – Si vos lo dices, te creo, vamos pues.
PENCHU – Vamos.

RESTAUQUIO – Y después de oír todo eso prendí la moto, me monte y me fui para donde doña Fulana, y eso fue lo que me pasó ese día, que tanto quería contarte.
PASIOMIRO – Huy parcero, vos tenes es que darme de eso que te estas fumando, porque que yerba más brava.
RESTAUQUIO – He marica, sino me queres creer, entonces para que me hiciste contarte.
PASIOMIRO – Entonces llévame al lugar ese, a ver si así te creo.
RESTAUQUIO – Listo pues, cuando vos quieras.
PASIOMIRO – Entonces vámonos ya.
RESTAUQUIO – De una es que te digo home.

FIN

Pd1. ¿Querían más?, e ave María, sí que son antojaos, mejor dicho garosos, jejeje
Pd2. Las hadas quedaron tan mami ricas que eso fue rapidito que lograron la promoción que tanto deseaban, porque el que no llora, no se lo maman.
Pd3. Restauquio llevo a su amigo Pasiomiro al rastrojo aquel que dijimos, pero no corrieron con la misma suerte, así que no vieron es pero nada; aunque no perdieron la ida porque se fueron donde doña Fulana, que les dio chimba e dulces, francachela y full comelona.
Pd4. La hermana de Eufronia, se echó la agüita, se puso bien pispa y mosca también, se espabilo, echo al marido, y se levantó por falta de uno, dos hados bien pollos pollones.
Pd5. Y luego dicen que la meado-terapia no funciona; que ven que no empiezan el tratamiento facial, he, jejeje.

 
ATT. J.R.C.S.

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