MeHadas
RESTAUQUIO – Proba esto.
PASIOMIRO – ¿Qué es?
RESTAUQUIO – Biscocho e
requesón.
PASIOMIRO – A ver ummm,
ummm, ¿pero que es esta mierda?, este biscocho esta es pero rancio, todo jecho.
RESTAUQUIO – Jumm, ni que
nunca hubieras probado un requesón.
PASIOMIRO – E ave María vos
si sos, ¿no?
RESTAUQUIO – Um, pero vos
queres es pero todo así pulpito, suave y riquito, o ¿es que no te gusta el
saborcito así saladito?
PASIOMIRO – Pues depende.
RESTAUQUIO – ¿De qué
depende?
PASIOMIRO – Ah pues de varios
factores, del hambre, si esta uno bien hambriao, de las ganas, y así.
RESTAUQUIO – Ah o sea que
tienes es que estar ganoso, ¿para qué te guste?
PASIOMIRO – ¡Pues si!, es
que sin ganas no aguanta.
RESTAUQUIO – Umm ya,
entonces te cogí, sin ganas.
PASIOMIRO – Mejor no lo
podrías haber dicho, ni adivino que fueras, pero contame pues eso que querías
contarme.
RESTAUQUIO – ¿Qué?
PASIOMIRO – Eso que me
dijiste que me querías contar la otra mañana cuando estábamos lavando unos
apósitos en el rio, eso que te paso por allá el otro día cuando ibas camino a
la casa de doña Fulana, la que te paga porque le calibres las tapas de las
ollas pitadoras.
RESTAUQUIO – ¡Ah ya!, pues
figúrate que el otro día, como ya sabes, iba de camino a hacerle la vuelta a
doña Fulana, y me agarraron unas ganas de miar ni las más berracas, entonces me
baje de la moto, porque eso por allá es pura carretera destapada, y me dirigí
hacia el rastrojo más cercano, y ya estaba yo en lo mío ahí meando lo más tan
bueno y sabroso, cuando oí unas voces, mire para todos lados, y no vi a nadie,
entonces seguí meando, porque la verda era una miada tan berraca, que ya me
sabia era pero a champaña, y pues más me demore en volver a lo mio, que las
voces en reaparecer, y fue cuando dirigí la mirada hacia el suelo, y ahí
estaban parce, un par de bichos pequeñitos, haga de cuenta como muñequitos de
paquete de chitos, y pues a mí me dio como impresión, pero la meada era tanta
que no podía pararla, así que me quede ahí, y pues me puse a ponerles cuidado a
esas cositas, a detallarlas bien, y pues hasta eran lo mas de cucas, y la una
le decía a la otra:
EUFRONIA – Oye Penchu, mira
ese chorro de agua tan raro, todo amarillo, ¿Qué será?
PENCHU – Haber, haber,
déjame la pruebo, ummm, sabe cómo saladito, hay está más rica, como que voy a
hacerme unas gárgaras, para aclararme la voz.
EUFRONIA – Y esta
calientica.
PENCHU – Metámonos pues a
este chorro que se ve tan bueno.
EUFRONIA – ¡Hagámosle!
PENCHU – Huy pero sí que
esta bueno esto, wiiiii
EUFRONIA – Me late que como
que es agua medicinal.
PENCHU – ¿Por qué?
EUFRONIA – Mira, me curo el
pie de atleta que tenía.
PENCHU – ¿De verda?
EUFRONIA – ¡Hay que rico!, y
mira como estamos de rejuvenecidas, solo con una remojadita, yo voy es pero a
recoger un poquito para llevarle a mi hermana, a ver si se la echa en la cara,
para que se le quiten las arrugas.
PENCHU – Hay si para esas
patas de gallina que tiene, aunque con ese marido que ella tiene, una no sabe, además
ese lo que tiene es como mala mano, no ves como la tiene toda chupada.
EUFRONIA – Hay es que solo a
ella se le ocurrió casarse con ese murciélago.
PENCHU – Hay Eufro mira el
chorro se está como mermando.
EUFRONIA – ¡No puede ser!
PENCHU – Mejor apúrate y
ayúdame a empacar en estas botellitas que tengo aquí lo que más puedas de esta
agüita.
EUFRONIA – ¡ay marica, se
secó este chorro!
PENCHU – Y tan bueno que
era, lastima no habérnoslo encontrado antes.
EUFRONIA – No pues si así
hubiera sido, estaríamos hechas con esta fuente de la eterna juventu, si nada
más mira como quedamos de regias, así todas mamis chulas.
PENCHU – Huy sí que quedamos
de la refurin fun fly, mejor dicho bocao e’ Rey, ahora si el Freibum va a ver
lo que es bueno cuando todos me hagan es pero fila para darme la hora, mejor
dicho los voy es que a tener que espantar como moscas.
EUFRONIA – Si que chupe por
calabaza, pa’ que vea de lo que se perdió también el Troxy, ahora todos van a
ver quiénes son las más hembras del bosque, ¡hijuemadre!
PENCHU – Hay marica, mejor
apurémonos que nos cogió la noche, y todavía estamos lejos.
EUFRONIA – Hay si vámonos,
vámonos Penchu, que estoy que lo doy por un calao del cansancio.
PENCHU – Es que este oficio
de recoger especies, es muy berraco, pero ahora como quedamos así todas
reencauchadas, creo que facilito vamos es pero a lograr una buena promoción,
porque yo misma me encargo de hablar con el jefe.
EUFRONIA – Si vos lo dices,
te creo, vamos pues.
PENCHU – Vamos.
RESTAUQUIO – Y después de oír
todo eso prendí la moto, me monte y me fui para donde doña Fulana, y eso fue lo
que me pasó ese día, que tanto quería contarte.
PASIOMIRO – Huy parcero, vos
tenes es que darme de eso que te estas fumando, porque que yerba más brava.
RESTAUQUIO – He marica, sino
me queres creer, entonces para que me hiciste contarte.
PASIOMIRO – Entonces llévame
al lugar ese, a ver si así te creo.
RESTAUQUIO – Listo pues,
cuando vos quieras.
PASIOMIRO – Entonces vámonos
ya.
RESTAUQUIO – De una es que
te digo home.
FIN
Pd1.
¿Querían más?, e ave María, sí que son antojaos, mejor dicho garosos, jejeje
Pd2.
Las hadas quedaron tan mami ricas que eso fue rapidito que lograron la
promoción que tanto deseaban, porque el que no llora, no se lo maman.
Pd3.
Restauquio llevo a su amigo Pasiomiro al rastrojo aquel que dijimos, pero no
corrieron con la misma suerte, así que no vieron es pero nada; aunque no
perdieron la ida porque se fueron donde doña Fulana, que les dio chimba e
dulces, francachela y full comelona.
Pd4.
La hermana de Eufronia, se echó la agüita, se puso bien pispa y mosca también, se
espabilo, echo al marido, y se levantó por falta de uno, dos hados bien pollos
pollones.
Pd5.
Y luego dicen que la meado-terapia no funciona; que ven que no empiezan el
tratamiento facial, he, jejeje.
ATT.
J.R.C.S.
No hay comentarios:
Publicar un comentario